EDUCACIÓN | 06-12-2017

Los seis primeros adultos que cursaron en los centros de terminalidad educativa recibieron su título secundario y quieren seguir estudiando

Cuando cada uno de ellos se levantó para recibir el diploma, tras ser anunciado su nombre en el acto que se realizó en la sede de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), irrumpió el aplauso de todos los presentes. Entre esos aplausos, los de sus familias, que les brindaron el impulso y sostén para avanzar y cumplir un sueño: terminar el secundario.

Mateo, Nazareno, Florencia, Karina, Agustín y Melina son los seis primeros egresados del Programa de Educación de Jóvenes y Adultos que recibieron su certificación al finalizar el ciclo lectivo que cursaron en la sede que funciona en la Biblioteca y Medioteca Municipal y Popular Mariano Moreno, uno de los 13 centros de terminalidad educativa que el municipio tiene en marcha en diferentes sectores de la ciudad para que los adultos puedan completar sus estudios.

“Quiero seguir con los estudios”, dice Mateo, un joven de 25 años y que pone en palabras un deseo compartido por todos. En su caso, ya tiene definido que la carrera elegida será Administración de Empresas, en la Universidad Nacional de Villa María. “Me siento con más impulso ahora que logré esto”, confiesa, con su diploma en la mano. Su familia está presente acompañándolo y él no olvida agradecerles, destacando a sus tres hijos.

Karina también tiene tres. Y es por ellos que se decidió a comenzar la terminalidad escolar. “Ellos son excelentes estudiantes”, dice, no sin un notorio orgullo que se refleja en su rostro. Y mientras algunas pequeñas lágrimas salen de sus ojos, esta mujer de 43 años cuenta que su deseo es “ser un ejemplo para ellos”. El vacío de una materia pendiente, el trabajo dentro de una Sala Cuna que la llevó a plantearse por qué no aprovechar la oportunidad de acceder a terminar sus estudios y, como Mateo, el deseo de seguir, de ir más allá. “Estoy contenta con este logro, y agradezco a los profesores, que tienen una vocación admirable”, expresa.

Impulsado por el municipio, el Programa de Educación de Jóvenes y Adultos cuenta con 13 centros ubicados en distintos lugares barriales de la ciudad, y se asienta sobre el pilar de garantizar el acceso a la educación, abriendo una nueva puerta a quienes, por diferentes motivos, no pudieron finalizarlo anteriormente. En Villa María, distinguida como Ciudad del Aprendizaje, esta iniciativa forma parte de los espacios abiertos a la comunidad para aprender a lo largo de toda la vida.

“Fue mi novia la que se enteró de este programa y me incentivó para que me presente en la Medioteca”, comenta Nazareno, de 32 años. Después del examen inicial, le comunicaron que cursaría el último año, por lo cual a lo largo de este 2017 volvió a sentirse estudiante y, eso, lo llevó a pensar qué le gustaría seguir. “Quiero ser visitador médico”, dice, y lo logrado este año es una demostración a sí mismo de que puede conseguirlo.

Florencia, otra de las egresadas, coincide con Karina, y cuenta que la decisión inicial fue “para que los chicos sepan que la madre terminó la escuela”. En la búsqueda de formar un ejemplo para sus tres hijos, tuvo el apoyo incondicional de la familia, especialmente de su hermana y  su suegra, quienes cuidaron a los pequeños para que ella pudiera asistir a las clases. El año pasado, cuando decidió retomar sus estudios en el centro de terminalidad cercano a su casa, la posibilidad de dejarlos en el Centro de Promoción Familiar mientras estudiaba fue crucial. “Tengo pensado seguir algo más”, dice la mujer de 25 años, y aunque no tiene definido qué, el deseo está ahí.

Agustín y Melina, de 21 y 26 años, respectivamente; completan la nómina de los seis que  alcanzaron su meta. Ambos destacaron que el secundario era una necesidad para ellos y puntualizaron en la cuestión laboral, dado que los dos tuvieron experiencias en las que se les dificultó acceder a un trabajo por su condición de no tener completos sus estudios.

“Al esfuerzo individual, se suma el familiar”, destacó la secretaria de Educación, Margarita Schweizer, resumiendo así lo dicho por los egresados. “Y eso, está sostenido por el institucional, avalado por la decisión política local de afirmar el derecho a la educación, entendiéndola como un motor de oportunidades”, expresó.

Schweizer destacó el trabajo de los docentes tutores, quienes conforman “un equipo que está para acompañar y ayudar a los estudiantes a construir un camino”.

En tanto, el decano de la Facultad Regional Villa María de la UTN, Pablo Rosso, se mostró “feliz en este momento en que los jóvenes alcanzaron la meta trazada” y resaltó que “desde la Universidad decidimos hace algunos años abrir la posibilidad de que los adultos terminen el secundario, con la visión de defender la educación pública, pero queríamos ampliarlo a toda la ciudad, lo cual logramos con el acompañamiento del municipio y de la comunidad que aceptó la propuesta, que nos dio el sí”.







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